Una mala gestión de cables es una de las principales razones por las que los escritorios se sienten desordenados, incluso cuando la superficie parece vacía. Los cables sueltos restringen el movimiento, bloquean los accesorios y dificultan la limpieza. Una disposición estructurada de los cables crea zonas claras para un brazo para portátil, brazo para monitor o brazo doble para monitores. Esto facilita ajustar la altura de la pantalla y la posición de los dispositivos sin que los cables se tiren o enreden.
Una buena gestión de cables también favorece configuraciones ergonómicas al permitir que los brazos y soportes se muevan libremente. Cuando los cables están bien guiados, los brazos para monitor con resorte de gas y los soportes para portátil se ajustan suavemente. Esto es especialmente útil en oficinas en casa y escritorios para gaming donde las configuraciones cambian con frecuencia. La menor tensión en los cables también reduce el desgaste en los puertos, cargadores y conectores, manteniendo el espacio ordenado y funcional.